Planes de reestructuración para PYMES – planes de reestructuración IV

En la primera entrada sobre los planes de reestructuración indiqué que el régimen legal de los planes de reestructuración era distinto según su facturación y trabajadores. En esta última entrada le toca a las PYMEs que, en realidad, son la mayoría.

En varias ponencias a las que estoy acudiendo, los asistentes suelen quejarse de que esto no es para ellos (asesores, abogados y economistas) y que sólo es para los grandes despachos y las grandes compañías. Creo que es un error, la herramienta es poderosa y salvo la merecida crítica al crédito público, deberían emplearse para reestructurar antes del concurso, porque te deja hacer lo mismo, con menos mayorías (clases no es ordinario) y sin perder el control del día a día. Lo complicado, lo digo con autocrítica, es atreverse a hacerlo en un marco sin más regulación que la persuasión a los stakeholders.

Se consideran PYMES a los efectos de la Ley Concursal, las sociedades que facturan menos de 10 millones y tienen 49 trabajadores o menos y que, además, no sean microempresas (art. 682.3 TRLC). De este modo son PYMES CONCURSALES las empresas:

  • Que tienen < 49 trabajadores pero > de 10 trabajadores.
  • Que facturan < de 10 millones de euros pero > de 700K
  • Que tienen un pasivo de menos de 350K (pero > 10 trabajadores)

Las especialidades de los planes de reestructuración de las PYMES CONCURSALES son:

  1. Tienen que comunicar que les aplica el régimen especial de PYMES en la comunicación del plan a los acreedores. De hecho, si concurre y no se ha dicho quedará sin efecto la comunicación y no podrá hacer una nueva en 12 meses, parece un poco excesivo.
  2. En las PYMES siempre se puede parar la reestructuración y presentar concurso (en los planes de las grandes vimos que no, que los acreedores pueden suspender la declaración de concurso mientras negocien el plan). Tiene sentido que en PESCANOVA los acreedores puedan pararlo y negociar al margen del deudor, pero en una PYME no.
  3. La prórroga de las negociaciones sólo cabe por una vez, así que serán 3 + 3 el plazo máximo de negociación del plan y, además, sólo la puede pedir el deudor.
  4. La confirmación de clases sólo la podrá pedir el deudor no los acreedores.
  5. Habrá modelos normalizados.
  6. El documento notarial, en caso de acuerdo, es sin cuantía, lo que abarata bastante.

Sólo se podrá HOMOLOGAR (es decir, arrastrar a los disidentes) para el caso en que el deudor y los socios hubieran aprobado el plan. Esto último es sólo si les afecta, porque la primera categoría de créditos son los «no afectados» si no hay medidas de capitalización, no hay que aprobar por parte de los socios.

Lo más importante: la homologación es posible aunque sea «no consensuado» (es decir no aprobado por todas las clases) siempre que las clases que no lo hayan aprobado reciben un trato más favorable que cualquier otra de rango inferior. Esto que parece evidente abre la vía a tratos muy singulares. Hay que fijarse bien en lo que dice porque para la homologación sólo es que (i) no se haya aprobado por todas las clases y (ii) que tenga trato más favorable que otra de rango inferior. A modo de ejemplo, si eres ordinario y estás en la clase de los proveedores (dentro del rango de los ordinarios) y recibes un 25%, mientras que los subordinados reciben un 5%, el requisito se cumple y cabe la homologación.

El límite de lo anterior, sigue siendo el llamado «interés superior de los acreedores» que como está en el régimen de impugnación de la homologación, no se ve afectado para las PYMES. Según esto se podrá oponer el acreedor que teóricamente percibiera más en la hipotética liquidación (art. 655 con remisión al 654 TRLC) de lo que percibirá en el plan, o aquel acreedor cuya quita sea excesiva para la viabilidad (del art. 654.6 TRLC). Muy importante, la sentencia sólo afecta a los impugnantes no a todos, de modo que si de todo el pasivo sólo impugna el 15%, el otro 85% se mantiene aunque se pierda la sentencia.

Parecen cuestiones menores pero no lo son, si un empresario reestructurando su deuda financiera o de proveedores (la pública no) puede continuar, ahora tiene una buena herramienta con costes de transacción más reducidos y sin perder el control. Esto, debería ser como la financiación, pídela cuando no la necesites con urgencia, porque entonces no te la darán.

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